En ese aburrido asiento azul, al fondo de la última sala de una biblioteca estaba yo.
Las enormes filas de libros llaman mi atención con ese adictivo olor a antiguo y esas letras impresas ya no tan negras.
La ventana, un llamado al escape, a la tentación, que hoy tiene color verde pero no pudor.
Las personas que vienen y van, y seguro que también te preguntaste...en qué pensaran? y es que acaso alguno de ellos que apurados van, sabrán que hay una persona que ya jugó a inventar sus historias?
Las imagino todas... Ahí va la joven que despertó apurada, se alistó y comió rápido el amable desayuno que su viudo padre le había preparado, no lo vomitó, ella no vomita. Va feliz porque hoy salió el sol y por la tarde alguien le regalará un lapicero y una flor. Cómo sé esas cosas? veo las imágenes en la parte superior de su cabeza. Se mueven y no veo tristeza.
Mi historia? con la mía no. Mi historia no es divertida ni interesante. Es simple y depresiva siempre.
Mis alter egos juegan a inventar para mi otras vidas en las que yo soy feliz. Pero todo eso es una mentira, lo sabes bien. Porque lo que ellos cuentan, son lo que hubieran deseado ser o que pasara. Jamás me paso esos cuentos narrados.
Mi verdadera historia es mas oscura, y sólo puede entenderla aquel que se sienta en un asiento azul de la última sala de una biblioteca y que disfruta esa soledad pura más que un climax de verano. Puede entenderla el que se volvió loco en amar el dolor, la ansiedad y los intentos de suicidio. Puede entenderla el que estuvo en el subsuelo y hasta ahora no sabe si en realidad salió o sigue ahí.
Por eso prefiero dejar de escribir lo que estaba escribiendo, ya vinieron muchos recuerdos a mi cabeza. Y me estoy volviendo a sentir mal, voy a descansar.
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